Migraciones: no solo una forma de cultura
Se sale del país si saber cuando se volverá. El dilema del emigrante.
Guerra interna en Colombia. Problemas electorales en Ecuador. Cierre de fronteras en Venezuela y Bolivia. Pobreza. Violencia. ¿No son razones suficientes para que los latinos quieran migrar? Posiblemente.
Cada cual lo hace a su manera. Masas de personas llegan a un país diferente al suyo intentando vender artesanías, ofrecer sus servicios, exponer sus obras, realizar una película o ascender en los cargos ejecutivos de una empresa, pero lo que de verdad hacen es llevar la ilusión de una vida mejor a sus familiares y amigos. De esta forma las ciudades se llenan de personas con una forma diferente de percibir la realidad, haciendo que las migraciones sean una característica humana que asombra y que llama la atención, una realidad que debe controlarse y a su vez fomentarse.
Pese a que es Estados Unidos es el principal receptor de migrantes de Latinoamérica, Europa sigue recibiéndonos y creciendo gracias a la mezcla. Según la CEPAL (Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe) en un informe titulado “Panorama Social de América Latina 2004”, más de 20 millones de latinoamericanos viven fuera de su país de los cuales 3 millones o más lo hacen en Europa.
Así como lo dice el grupo español Jarabe de palo, “en lo puro no hay futuro, la pureza está en la mezcla”, la posibilidad de vivir y experimentar en otro país enriquece al que llega y enriquece al nativo. Un estudio de la ONU demuestra que los inmigrantes no suponen una competencia laboral para los nacionales, ni provocan una caída de los salarios. Genera diferentes puntos de vista, además de que la mayoría de los inmigrantes latinos hacen el trabajo que otros no quieren hacer y en muchos casos reciben un salario por debajo de lo que establece la ley.
Y hay más beneficios: la comunidad crece, se incrementa la demanda de bienes y servicios y, como ocurre en muchos países, se restablece la mano de obra joven. Latinoamérica pierde porque las familias se dividen, se pierden los talentos pero se gana en remesas, que en algunos países llegan al 15% del PIB.
Ciorán le escribía a Savater “nunca me han atraído los espíritus confinados en una sola forma de cultura. Mi divisa ha sido siempre y continúa siéndolo, no arraigarse, no pertenecer exclusivamente a una comunidad”. Eso es lo que más se valora en el emigrante.
LePregunto: ¿Cuál es el mayor sentimiento que se presenta a la hora de migrar?










adriana dijo
Yo le preguntaria a Ud, a donde ha emigrado?
Tambien le pediria que sustentara aquella idea un tanto silvestre que sugiere que las migraciones hay que controlarlas?
Cuales serian esos criterios de control?
6 Enero 2007 | 12:32 AM